Huertas: El otoño también es un buen momento para sembrar

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Las temperaturas bajas no deben detener al huertero comprometido con su desafío de producir hortalizas sanas y frescas todo el año. Francisco Pescio, técnico del Programa Prohuerta (Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación/INTA) del INTA AMBA brinda sus recomendaciones.

El otoño tiene sus bondades y resulta un buen momento para sembrar los cultivos de invierno, fortalecer el suelo y realizar algunas podas. Desde hace más de 28 años, el programa Prohuerta (Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación /INTA) acompaña a más de 3,5 millones de personas que, distribuidas en más de 700.000 huertas a lo largo y ancho del país, producen sus propios alimentos. A continuación, Francisco Pescio, técnico del INTA AMBA, y especialista del programa, explica cuáles son los cinco secretos para tener en cuenta en la huerta de otoño.

Semillas gratuitas del programa Pro Huerta del INTA

1. Sembrar las especies adecuadas
Conocer cuáles son las especies que prosperan en esta estación y durante el invierno es fundamental para lograr un buen cultivo. En este sentido, se recomienda continuar con la siembra de acelga, lechuga, achicoria, rabanito y zanahoria, hortalizas que, además de ser muy consumidas, permiten mantener una producción regular todo el año, ya que también se adaptan a la temporada primavera-verano.

No obstante, existen otros cultivos que, gustosos de las bajas temperaturas, son propios del período otoño-invierno como cebolla, puerro, coliflor, brócoli y repollo. Sucede lo mismo con la espinaca, escarola, remolacha, ajo, habas y arvejas.

En particular, las especies leguminosas –habas y arvejas, por ejemplo– se destacan por su aporte a los cultivos, en tanto fabrican algunos de los nutrientes que consumen y eso ayuda a reponer la fertilidad del suelo.

Además de saber cuáles son las especies que crecen en esta época, es importante consultar el calendario a fin de identificar el mejor momento para iniciar los cultivos y la técnica de siembra apropiada en cada caso. Estos y muchos otros datos pueden encontrarse en un Cuadro Planificador Prohuerta, que se puede descargar desde la página institucional. http://prohuerta.inta.gov.ar/

Las leguminosas como habas y arvejas se destacan por su aporte a los cultivos, en tanto fabrican algunos de los nutrientes que consumen.
Para las especies que necesitan mucho tiempo de desarrollo, es recomendable aprovechar los últimos días cálidos para realizar las siembras y trasplantes, de manera que las plantas lleguen a la época fría con mayor tamaño. Es el caso de los repollos, coliflores, brócolis, o bien cebollas y puerros.

2. Utilizar coberturas
Siembre es aconsejable cubrir canteros o almácigos con algún tipo de cobertura vegetal seca, como pueden ser las hojas secas o viruta de madera (evitando aquella de pinos u otras coníferas). Esto favorece la retención de humedad al comienzo de la temporada, una condición indispensable para lograr una emergencia uniforme de los cultivos. Además, la cobertura protege al suelo de las lluvias, manteniendo su estructura.

3. Producir semillas
Es conveniente dejar en la huerta algunas plantas con frutos de la temporada primavera-verano, especialmente aquellas que se cosechan al final de la temporada: como zapallitos, zapallos y chauchas, dejando que maduren completamente en la planta. Así los frutos van a poder formar buenas semillas y podrán ser conservadas para iniciar la próxima campaña.

4. Agregar abono al suelo
Además de continuar con el reciclaje de los desperdicios orgánicos, el otoño es un buen momento para fortalecer el suelo y recompensarlo con nutrientes por su trabajo durante la temporada estival. De este modo, una de las claves es separar el abono que ya se encuentra listo en la abonera y agregarlo a la tierra antes de realizar la siembra. De esta manera, liberamos espacio en la abonera y podemos recomenzar el ciclo.

5. Realizar algunas podas
Otra de las bondades del otoño es que le permite al huertero hacer algunas podas de los frutales, ya que las plantas pueden cicatrizar los cortes relativamente rápido. En invierno, si bien la planta “sufre” menos la poda, no cicatriza con tanta facilidad.

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